Renovarum | KM: 23996

«DÍA 505»

Asunción, 27 de agosto de 2011

Instantes de poder he tenido durante toda esta travesía, desde el punto de vista físico, mental y espiritual; pequeñas iluminaciones que me hacen universal y en las que descubro las conexiones sutiles de la vida… En las Cataratas del Iguazú, la fuerza de la vida es, la majestuosidad, magnitud, volumen y vibraciones que allí hay, son únicas. Somos transformados por la renovación de nuestra mente reza la sentencia, y eso fue lo que a mí me paso en donde las Aguas se llaman Grandes, un nuevo ser Yo Soy !

Las últimas semanas han sido intensas, llenas de vida, nuevos grandes amigos y lugares maravillosos que invitan a reflexionar sobre lo que es importante en verdad. Fauna y flora como la de los Esteros del Iberá (Aguas que Brillan, en Guaraní) en donde todo resplandece: yacarés, carpinchos, monos carayás o aulladores, gato de los pajonales, zorros grises chicos, además de hurones, comadrejas, liebres, vizcachas, armadillos negros o tatúmonos, aves de todo tipo y espectaculares atardeceres te envuelven en un mundo de ensueño.
Durante unos días me quede en Posadas rodeado de bellas personas y de la típica hospitalidad Argentina, el cuerpo me pedía movimiento después de unos días y emprendí mi peregrinaje por las ruinas jesuíticas de San Ignacio, vestigios de los logros católicos de la pre conquista y huellas del aniquilamiento Guaraní.  A pocos días de Iguazú, casí me desvío a los saltos de Moconao, un bello lugar que hubiera querido visitar, sin embargo se requieren condiciones climáticas especiales para poder disfrutar del mágico lugar.  Una pequeña frustración que olvidaría cuando llegué a aquel lugar donde la naturaleza se recreó como templo de vida, para despertar en cada uno de sus visitantes la sabiduría que conecta todo en esta esfera donde hoy vivimos, estaba en las Cataratas del Iguazú.
Un colorido Paraguay en la que el lapacho rosado adorna todo el paisaje a tu alrededor; gentes amables y simpáticas que comparten el delicioso tereré o una almidonada chipa y hacen del Guaraní una lengua viva que se niega a dejar de ser, me encontré por toda la ruta antes de llegar a Asunción, donde una de las familias más bellas que he podido conocer y quienes me acogieron en su hogar como uno de ellos.  Estos bellos uruguayos que también fueron acogidos en este país,  me abrieron su corazón y su historia, y en momentos en que más necesitaba una palabra amiga, ellos se convirtieron en familia por varios días.
Tierras rojizas que contrastan con los intensos verdes que te abrazan cada día hacen parte de una cultura que ha estado a punto de desaparecer. Debo decir que un par de heladas polares han llegado a estas latitudes, después de intensos calores sientes de un día a otro el rigor del viento helado, o las torrenciales lluvias, y allí las tierras coloradas te atrapan y no te dejan avanzar.  Emprendí mi pedaleo a la tierra de la samba, inquieto y con sensaciones en todo mi cuerpo que aun no comprendo, como todo en nuestras vidas la magia fue de nuevo Carlos RENOVARUM. Hace 3 días y luego de ingresar al Brasil (Foz de Iguazú) después de 23.902 Km recorridos por 8 Países en 502 días y de un emocionante y revelador viaje al interior de nuestra Sur América, he decido dar un giro al manubrio y retornar a Colombia… “una sola golondrina mijito, (diría mi abuela), no hace verano”. Ir en busca de tus sueños, implica cambiar de rumbo!.
Tomaré un avión a la patria, desde Bogotá y rumbo Boyacá, pedalearé unas semanas por nuestra tierra antes de llegar a la ciudad de la eterna primavera, Medellín; allí emprenderé acciones para apoyar decididamente el proyecto EnCicla, para lo cual Pedaleando Alma será un promotor de la Bicicultura, así mismo impulsaré la Fiesta de la Bici, evento que evocará la famosa Masa Crítica para visibilizar a los ciclsitas urbanos y buscar políticas públicas que den prioridad a la movilidad no motorizada.
La próxima semana desde la tierra prometida las bielas rodaran de nuevo, ya tengo un acompañante que se sumará a esta nueva y renovada travesía por la patria chica, el regreso a casa después de esta intensa travesía… todo cambia ya lo saben, un giro al manubrio a tiempo en nuestras vidas, puede ser aquello que te dirija hacia la gran meta de ser y por la cual estás en esta tierra, yo estoy dispuesto a darlo, y tú?

Sigue pedaleando

…de regreso a la tierra prometida, pedaleé Etashtitlan
Cumplí un sueño
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