Pedaleé Etashtitlan | KM: 24972

«DÍA 529»

Medellín, 28 de septiembre de 2011

El gran viaje ha concluido, un avión me trajo de Asunción a Bogotá, arriba del ave de metal Los Andes pasaron rápidamente, algunas montañas incluso alcance a recordarlas, los sentimientos son encontrados.  Monté de nuevo mi “mula”, le puse sus alforjas y todos sus arreos y emprendí los últimos giros de la biela. 

Elegí ir a Duitama pues deseaba cruzar el páramo de la Rusia y de Boyacá pedalear a Santander por el bello valle del río Fonce, El Socorro, Barichara y La Serranía de los Yariguíes vía San Vicente de Chucuri, serían la ruta de entrada a Antioquia, la Patria Chica.
Si amigas y amigos, de regreso en la ciudad de la eterna primavera, los caminos son conocidos, sin embargo yo ya soy otro. A mi encuentro salió Camilo Carvajal, el primo, a él le debo de alguna manera este viaje, el me inspiró y motivó en el mundo de la bicicleta, eso si nunca me empujó.
De Berrio llegamos a San José del Nuz y nos trepamos a San Roque, la idea disfrutar de las hermosas aguas de San Rafael a donde llegamos por la Jagua.  No quería llegar a Medellín sin antes pasar por mi tierra, así que vía Carmen de Viboral, nos trepamos en Abejorral.  En un par de días estuvimos allí en aquel alto que 18 meses atrás me despidiera, el Alto de Ventanas, rodeado de amigos y de mi padre que hasta allí llego bañado en lágrimas, éramos una caravana.
Arriba y en las aguas heladas de Arroyondo un gran y simbólico baño me di, limpio y dejando todo lo innecesario atrás lentamente bajamos entre risas, preguntas y abrazos al Jardín, momento fuerte aquel, mi madre, hermano y amigos me esperaban; es raro, ese día en la noche, con ellos y en lugares que me vieron crecer, sentí por un instante como si nada hubiera sucedido.  Un día de reposo y rumbo a Támesis, pues la idea era llegar por donde me había ido meses atrás, en la carretera comenzaron a aparecer los amigos de la biela y a escasos 50 km de casa, ese centenar de montañistas que en su momento me acompañó en los primeros pedalazos, ese día me estaban dando la bien llegada.
Haciéndole cosquillas y caricias, de manera ecológica, eficiente, saludable, respetuosa, silenciosa, amigable, sostenible y mística, recorrí en Gaia: 8 países, 25.000 km en 529 días.  Los datos técnicos incluyen el reemplazo de 6 llantas o cubiertas (3 delanteras y 3 traseras), 33 pinchazos delanteros y 48 traseros, 2 rines traseros (Aros), 10 neumáticos (cámaras), 4 cadenillas, 1 pacha (piñón trasero), 2 platos delanteros, 2 juegos de rodajas del tensor, un juego de radios traseros (rayos), 5 juegos de pastas de freno de disco traseras y 4 delanteras, 1 juego de conos traseros, la parrilla trasera, un juego de maniguetas, soldadura en el sillín y en el porta equipajes trasero, 2 mantenimientos generales incluyendo alineación, balanceo de rines y un inflador…
La velocidad máxima fue 70 km/h,  el mayor kilometraje en un día de 190 Km, el mínimo de 10 Km, pedaleé entre “0” y 5100 m.s.n.m., incluso por debajo del nivel del mar, la máxima temperatura 46˚C, la mínima fue bajo cero, hubo días con vientos cuya velocidad promedio era 45.83 km/h y en ocasiones con ráfagas máximas de 101.97 km/h, entre lluvias, lloviznas y copos de nieve…
Anduve en la selva, en los páramos, desiertos y costas, entre ríos y bosques, encantadoras montañas nevadas e impresionantes paisajes lacustres, cerca de volcanes, en las impactantes planicies patagónicas, entre bellos animales y acogedores pueblos y ciudades, entre gentes maravillosas, hospitalarias, solidarias, amigas, a quienes agradezco y ahora espero en nuestras tierras.  Estuve en hospedajes, hostales, hostels, residenciales y hoteles, en casa de amigos, invitado, albergues, coliseos municipales, polideportivos y también armé mi carpa agrestemente, al lado de la vía, en bosques, al lado del mar, en campings municipales…
Bendita sea la Pachamama que recorrí, porque al hacerlo descubrí la verdad de la cual hablaba Nino Bravo, quien al cantar decía: “cuando Dios hizo el Edén pensó en América” <<ETASHTITLAN>>. El día que nosotros los nacidos en estas tierras despertemos de ese mal sueño despectivo en el que se nos llama del tercer mundo, veremos lo magnífico en él, naceremos de nuevo, por qué justo es este el mundo de la sagrada creación…

Sigue pedaleando

…y conoce otros bicinomadas
Cicloviajeros que inspiran
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