La ruta de los volcanes | KM: 2051

«DÍA 41»

Riobamba, 27 de mayo de 2010

Después de trece (13) días en el país de la línea equinoccial, las imágenes, sensaciones y percepciones son grandiosas y variadas. Pedaleo por la fosa interandina, entre “las sierras”, dos (2) cordilleras paralelas que llegan en promedio a alturas entre 3.500 y 4.000 msnm, coronadas por conos volcánicos en los que algunos superan los 6.000 msnm.

Ingresé al vecino país con algo de temor; la mente puede ser tu principal herramienta, o tu peor obstáculo… para adelante es el camino, vamos flaco!  Entré en éxtasis al salir de Ibarra, la primera gran montaña nevada que también es volcán hacia su aparición, el Cayambe. Un poco más adelante a la altura de Otavalo, región artesanal, el Imbabura y la Mama Cotocachi me señalaban y guiaban a la capital.
Quito como muchas de nuestras ciudades capitales es caótica, contaminada y con una vibración particular, tanto por lo que significa como ciudad, como por quienes allí viven, sus valles y laderas han ido creciendo de forma desmesurada y desordenada por gentes que llegan acá de todo el pequeño país.
El llamado centro histórico es monumental, tanto en arquitectura, como en arte (Quiteño) y cultura; sin embargo, la gloria de este lugar se remonta a muchos siglos atrás cuando en estas tierras rodeadas de grandes cimas nevadas, vivían comunidades originarias con sus propias tradiciones, formas de espiritualidad, cosmogonías, idiomas, formas de organización comunitaria, estilos de producción y comercio, costumbres… así es que recuerdo al ver estas hermosas edificaciones las innumerables víctimas de la atroz conquista que aún se da de muchas y diversas formas, pues estas tierras aún son oro, en seres humanos, en recursos.
Continué mi ruta hacia el sur y a unos pocos kilómetros otro par de majestuosas montañas me guiaban por el valle, esta vez eran los Ilinaza y el bello volcán Cotopaxi.  La renovación era de nuevo en mí después de un par de días en la gran ciudad, el movimiento es vida.  Por caminos secundarios y hermosos parajes campesinos llegué a Baños, acompañado de Cesar Y Mario Villegas quienes pronto emprenderán su propio viaje suramericano, sitio turístico por excelencia,  a orillas del impetuoso volcán Tungurahua que parece medio vivo con esa fumarola incesante.
Vía Puyo, entrada a la amazonia ecuatoriana, pude hacer un recorrido sorprendente a través de varios túneles y hermosas caídas de agua, cascadas y ríos: el Pailón del Diablo, el Manto de la Novia, rio Verde, el valle del río Pastaza, son algunos de los sitios que conocí. Toda la cantidad de agua que acá hay contrasta con la pobreza que de este recurso en Tulcán, Ibarra, el mismo Quito, Salcedo, Quero, Mocha, Riobamba y otros lugares que se nutren de la caída natural del agua producto del deshielo de las grandes cimas nevadas.
Para continuar con mi éxtasis (producto de las endorfinas), a orillas del Rey de los Andes, el volcán Chimborazo, un poco antes de Riobamba, me encontraba lo suficientemente alto para disfrutar de todo el valle interandino que acababa de recorrer, un momento maravilloso en el que el cinturón de fuego era evidente, el que Humboldt llamara en su momento la Ruta de los Volcanes.
Los ecuatorianos son gentes amables, pequeñas, honradas y alegres en general; muchos de ellos con sus rostros quemados por el sol y el viento lucen orgullosamente sus típicas vestimentas (anacos, vaita tupuyina, huascas, chalinas, bayetas, muchicos…), las damas llevan sus hijos a cuestas, se niegan a perder sus raíces.  Este Ecuador es colorido, de fuertes costumbres, de familias enteras que cultivan y laboran la tierra, es indígena y campesina.
Hoy preparo mi subida a esa gran cumbre, luego buscaré llegar a Salinas, Moraspungo y Acevedo, donde decidiré si voy a la costa o directamente hasta Guayaquil, para participar en diferentes actividades ecológicas en compañía de amigos y amigas ecuatorianos que me han contactado e invitado a su ciudad.

Sigue pedaleando

…por elTungurahua, antesala de la montaña blanca
El Rey de los Andes
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