Hijos del Sol | KM: 5628

«DÍA 141»

San Pedro de Cachora, 6 de septiembre de 2010

Estas palabras las he escrito en el hermoso valle de la municipalidad de San Pedro de Cachora, en cercanías a Choq’eriraw, donde dicen se habrían refugiado los últimos Incas y luego de la derrota ante los españoles del postrero rey del Tawantinsuyu «Manco Inca», por más de 40 años último bastión de resistencia de los Hijos del Sol.

Llegué acá nuevamente, después de una caminata de 10 días  por la llamada ruta del Dios que habla «El Río Apurímac». Mis pasos me llevaron a uno de los lugares más bellos que recuerde haber visitado, la mítica y sorprendente Machu Picchu.
Estoy sentado y contemplando este lugar, tomando conciencia de lo vivido en el jardín del edén los últimos días, grandes montañas me rodean, en algunas es el aromático eucalipto quien predomina, en otras el dorado trigo, la papa y maíz, allí donde el valle termina su recorrido en el gran cañón del río Apurímac la cordillera de Vilcabamba luce impecable.
Sobresale imponente y tranquilo el nevado Padreyoc… el perro ladra, los caballos y las mulas comen el amarillo pasto, el colorido gallo persigue las encopetadas gallinas, los pájaros trinan, D’Artagnan, Athos, Portos y Aramis los cuatro (4) patos mosqueteros nadan en el estanque… una bandada de verdes loros pasa, flores, flores y más flores, mariposas… vida!.
El Sol del alto Perú, aún en las tardes, con sus potentes rayos calienta las térmicas corrientes de aire que sostienen el vuelo del rey del cóndor, que sin dificultad va a las cumbres donde tiene su hogar, el viento canta, es cálido por momentos, otras veces helado… entra la noche y el rojo Marte y la Vía Láctea te recuerdan lo pequeños que somos, la cruz del sur y brillantes estrellas le dan la bien llegada al reposo. Así llevo un par de días acá en el Hostal Casa de Salcantay donde fui recibido con los brazos abiertos por una hermosa familia: Annett, Jean Carlos, Yovana y Jan Willem quienes son anfitriones de un espacio al que indudablemente regresaré.
Pero cómo es que estoy acá? Recuerdan que estaba en Lima, en casa de la familia Escalante a quienes agradezco su hospitalidad. Pues bien, salí de allí bordeando la costa, que igual que todo este país está lleno de contrastes. Valles fértiles en los que la vida es gracias al agua que baja de las altas montañas, compiten con el desierto y bellas playas. A la altura de Pisco viré a la izquierda y subí por Pámpano nuevamente a la cordillera. Esta vez, a la llamada ciudad de las iglesias, Ayacucho o Huamanga, tierra de expertos orfebres, ceramistas, talladores y tejedores.
Cerca de allí en la pampa, se dio la última batalla de la mal llamada independencia, en la que Sucre acompañado del aguerrido José María Córdova y otros, buscaban una vida mejor para sus compatriotas. En el pasado en esta región se asentó una de las culturas más antiguas del Perú, los Wari; acá además, surgió Sendero Luminoso, quienes después de perder su norte revolucionario dejaron una estela de muerte y desaparecidos, en especial campesinos, quienes al estar en medio del conflicto sentían el rigor tanto de bandidos, como de los agentes represivos e ideológicos del estado, quienes en nombre de la ley y de intereses neoliberales oscuros también hicieron lo suyo… ahora pienso en mi patria!.
Pedaleé unos días en compañía de unos franceses, Coralie y su hermano, por los bellos y coloridos valles interandinos, en medio del imponente cielo azul, pueblitos pequeños de barro, sin electricidad, con aguas que corren por las acequias y de gentes laboradoras incansables del campo. Grandes subidas, vertiginosas bajadas, vientos helados, días felices. Territorio este dominado hace muy poco por los aguerridos Chancas, sin embargo, derrotados por el Inca Pachacútec, un personaje que aún se recuerda… pasé por Uripa y Andahuaylas cerca a la maravillosa Sóndor, construida por la cultura Huari y también tomada por los Incas, pernocté en Abancay región de donde era la esposa de gran rebelde Túpac Amaru, y sin pensarlo, pues en mi recorrido inicial no lo tenía presupuestado, a San Pedro de Cachora la gravedad me llevó.
Choq’eriraw (la otra Machu Picchu), conocida ya desde el siglo XVI y mencionada en algunos documentos antiguos es uno de los 4 “pueblos antiguos de la gentilidad”, ubicada en la zona de refugio donde se instaló el gobierno de la resistencia Inca, envuelta siempre por los aventureros y buscadores de tesoros en un halo de misterio como la clandestina y « perdida capital rebelde ». Fue luego de su visita a este sitio que Hiram Bingham años más tarde, “descubrió” Machu Picchu. Solo hasta hoy se conoce y reconstruye el 30% de este impresionante lugar, quizás en el futuro llegará a ser igual o más importante que la Ciudad Vieja.
Por ambos lugares y siguiendo antiguos caminos Incas: caminé, acampé, me bañé en sus ríos, recibí sus brisas, sentí el calor, el frío, observé su fauna y su flora, reí, medité, soñé, descubrí Machu Picchu: una obra maestra de ubicación, planificación urbana, diseño y construcción de senderos, edificios, andenes y canales de agua con muchas fuentes, gran infraestructura que ilustra los avances en ingeniería civil, hidráulica y geotécnica del pueblo incaico. Sus empinados andenes, sólidas paredes de piedra, drenaje superficial y subterráneo y la toma de sus manantiales son todos ejemplos excelentes del ingenio de estos hombres, quienes además adoraban al Sol, la Luna, el Viento, el Agua, al Cóndor.

El hombre Quechua no distinguía entre un árbol y un ser humano, se comunicaba plenamente con la naturaleza, creía que un río es un Dios y actualizaba un proyecto de cambio social permanentemente. Ellos quizás tenían una de las claves de la vida. A dónde fueron los pocos que quedaron? nadie sabe…

Sigue pedaleando

…desde el ombligo del mundo, a San Pedro de Atacama
Un imperio
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