Altiplano | KM: 7691

«DÍA 179»

San Pedro de Atacama, 16 de octubre de 2010

Después de aquella caminata de 10 días a Machu Picchu, la siguiente escala era Cusco, el “ombligo del mundo” y en su tiempo centro del imperio Inca o Tahuantinsuyo.

La actual ciudad se levanta sobre los muros de antiguos palacios incas, tal es el caso del gran templo del Sol o Koricancha, yace ahora allí y desde la llegada de un tal “Pacho Peleas” Pizarro la iglesia de Santo Domingo, en este lugar el astro dador de vida ya no tiene cabida, pues su espacio ahora lo ocupan muñecos de yeso y oropel.
Envuelto me vi por algunos días como en una especie de fantástico parque temático Inca, con impresionantes construcciones como Saqsaywaman con piedras de hasta 9 metros de altura y 350 toneladas de peso, monumentos sagrados como Qenqo y los populares baños del inca o Tambomachay. Puka Pukara, Pisaq, Ollantaytambo, Moray, Chinchero, Tipón, Pikillaqta y otros lugares fueron mis destinos con lo que me formé una idea general de lo que fue este gran imperio, que se extendió sobre gran parte del mundo andino (Argentina, Chile, Bolivia, Ecuador y Colombia). Edificaron su centro administrativo en Vilcashuamán, mediante estrategias militares o sistemas de tributación, los Incas (1400 dC) conquistaron extensas regiones que fueron unidas mediante una red de caminos o Qhapac Ñac.
Aunque todo tiempo pasado no fue mejor, los estados político-religiosos (no se confunda con estas palabras), promovieron la construcción planificada de espacios trazando diversas vías de acceso, acueductos, conjuntos residenciales, barrios y edificios administrativos, alrededor de los grandes espacios comunitarios (pirámides, plazas y plataformas) que integraban todas las actividades, vivían en armonía con la naturaleza y con las fuerzas sutiles y creadoras de la vida… me preguntaba al ritmo del pedaleo, que pensaran los diseñadores de nuestras actuales urbes viendo todas esas palomeras inmanejables que hacen del ser humano actual un ser desconectado, desenchufado de nuestra esencia divina.
Más al sur apabullante es la presencia del Titicaca, cuyas centelleantes aguas originan milenarias leyendas, algunos siglos antes, los constructores de las Chullpas de Sullustani (Puno) desarrollaron técnicas agrícolas que aún sobreviven, en esta ciudad la fiesta es todo el año, con fastuosas vestimentas, disfraces y máscaras, los danzantes se contorsionan al ritmo de la música que brota de bombos y zampoñas, como agradeciendo a la tierra y al cielo por las bondades de este inigualable lugar, el sagrado tesoro de los Incas.
A tierras bolivianas llegué para el día del equinoccio, era el 21 de septiembre y muy temprano antes del amanecer (mana del ser = alimento del ser) me preparé para ver el increíble momento, la Puerta del Sol, la mayor muestra del grado de perfección que alcanzó la cultura milenaria de Tiwanaku, recibiría los primeros rayos del astro mayor indicando el cambio de estación… no me dejaron entrar a ver el magno evento astronómico.
Un poco más tarde, pude disfrutar de este gran sitio arqueológico, una de mis metas de viaje. Se dice que fue en este sitio, donde en un solo día Viracocha creó el mundo; fue un día de conexión con el cosmos, recorrí Kalasasaya, Kantatallita y la pirámide de Akapana, y caminé sobre las grandes y pesadas piedras de más de 1.000 toneladas en el gran Templo de Puma Punku.
La Paz, La Paz, pequeña pero encantadora, esa es mi sensación, su nombre evoca la palabra que aún no hemos podido descifrar, allí me encontré con algunos otros cicloviajeros y pasé gratos momentos, recorrí la famosa carretera de la muerte, me maravillé con la vista esplendida de la cordillera real y las imponentes montañas blancas del Wayna Potosí y el Ilimani. Además, una de las grandes aventuras de este viaje estaba gestándose, la temida ruta entre el salar de Uyuni y San Pedro de Atacama, la ruta de las lagunas había llegado, serían los kilómetros más difíciles de lo que va de esta travesía Sur Americana.
Me reuní con Ramiro Aramburu, un Argentino nacionalizado Español, campeón nacional de España de Bike Trial y mi compañero de viaje durante los siguientes 800 Km, a preparar el gran momento, lo primero fue adecuar mi bicicleta para que recibiera de la mejor manera 15 Kg más de peso, repartidos entre 8 y 10 Litros de agua y un mini mercado de víveres para 10 días que duraría el recorrido, algo de lubricación y otros ajustes; luego vino la ruta que queríamos hacer.

Bordeamos el volcán Tunupa y llegamos a Salinas de Mendoza, nos aproximamos a Tagua y ese mismo día nos adentramos en el Salar de Uyuni e hicimos camping allí. Uyuni fue el destino para descansar y comprar todos los víveres necesarios, vía San Cristóbal llegamos a Alota, pasando por el Valle de las Rocas y por Villamar nos acercamos lo que más pudimos a la Laguna Colorada, subimos el camino que va a Apacheta hasta el abra que está a 5.020 msnm, bajamos por la zona de geiseres Sol de Mañana hasta los baños termales del refugio Polques, nos dirigimos a la frontera pasando por el Desierto de Salvador Dalí y antes de salir del Parque Araroa disfrutamos del multicolor espectáculo de las Lagunas Verde y Blanca, finalmente llegamos a San Pedro de Atacama, rodeando el volcán Licancabur”.

Reservorio de sal y litio más grande del planeta, el Salar de Uyuni es una inmensa extensión de belleza agreste y horizontes infinitos, sus paisajes extraordinarios son únicos en el mundo. Un verdadero “mar interior”, con rastros de fósiles marinos, formaciones calcáreas y cactus gigantes, donde se experimenta la soledad y el silencio más sobrecogedores. Implacable blanco en la estación seca y perfecto espejo del cielo en la época de lluvias, que no fue nuestro caso, fenómenos de levitación y espejismos hicieron parte de mi experiencia personal.
Antes de intentar expresar en unas pocas palabras el paso de la lagunas, momento mágico de mi vida y seguro de mi acompañante, es importante decir que el viento soplo en contra a gran velocidad todos los días, el frio era penetrante y quemaba las puntas de los dedos, los labios, la nariz y la cara, los caminos eran de piedra, con resaltos y trampas de arena, el aire entre 4.200 y 5.000 msnm no es mucho, el polvo era fino y en abundancia, implacable además el gran cielo azul que dejaba ver y sentir los abrazadores rayos del padre Sol, y aunque no es la época, la blanca nieve se vio caer delicadamente…esta pequeña odisea duraría 10 días.
Pedaleamos por el frágil ecosistema alto andino, donde se evidencia y seguro atesoran grandes riquezas naturales y geológicas de belleza incomparable. Extrañas formaciones rocosas, pozos de aguas termales, fumarolas e increíbles lagunas de colores que permanente fueron nuestros acompañantes. Vimos algunos conejos, vicuñas y alpacas salvajes, pero quizás el momento más conmovedor es el hermoso espectáculo que nos brindaron permanentemente las muchas especies de aves acuáticas y migratorias como los playeros y chorlitos y las diferentes congregaciones de flamencos que se reúnen para alimentarse y nidificar.
Hoy ya estoy en Chile, un poco más al sur de San Pedro de Atacama, en Toconao exactamente, busco ir a Argentina por el llamado Paso Sico, por caminos secundarios bajaré hasta Mendoza y de nuevo cruzaré la cordillera para llegar a Santiago. La salud está bien, la mente despejada y cada vez con más fuerza, me siento más Suramericano, más Colombiano, más Universal… ahora me doy cuenta y verifico a cada instante cuántico de este viaje. La vida como dijo el hombre del E=MC² es como montar en bicicleta, si dejas de pedalear pierdes el equilibrio!.

Sigue pedaleando

…por los Valles Calchaquíes, el Talampaya, Ischigualasto
En la Ruta 40
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