Pocos se animan a salir con sus hijos a viajar en bicicleta, a vivir una aventura en las montañas aunque sea cerca de casa. Uno de ellos es el experto piloto de “freestyle” Matt Hunter, les compartimos su última y maravillosa experiencia con su hijo Robbie, en las afueras de Kamloops, Columbia Británica.

“Siempre está pidiendo ir a montar en bicicleta y acampar y pescar”, dice Matt, “Así que eso es lo que hicimos.” Robbie va en una bicicleta Hotwalk Specialized, monta en ella desde los 13 meses de edad (hoy tiene 2 años), como está tan pequeño, hicieron algunos ajustes en el sillín para que pudiera ir más cómodo.

Producido por Matt Hunter and Matt Miles | Video por Matt Miles | Fotos por Sterling Lorence and Matt Miles | Audio por Jason Chiodo de racketsound.com | Música por Mountain town – Jon and Roy
Esta será una inspiradora historia que los invitará  a vivir este tipo de experiencias y seguro algunos no podrán contener la emoción, vendrán gratos recuerdos a la mente de cuando allí a solo un par de kilómetros de casa salían al río a pescar con sus padres o amigos, o de cuando vivían una noche de campamento bajo las estrellas en medio de una gran fogata, cosas simples, que no tienen precio y nos hicieron felices a muchos. 
Algunas ideas que menciona Matt son las de “elegir rutas suaves, caminos solitarios y no muy empinados“, así es que pueden elegir aproximarse en auto, salir con suficiente tiempo para detenerse y explorar cada cosa interesante que se presente. Él va con un trailer y esa puede ser una buena idea para llevar comida y todo lo que necesitas para una noche de campamento, incluso para llevar a su hijo en algunos trayectos, igualmente pueden llevarlas en un par de alforjas adaptadas a la bicicleta.
“Me encanta la forma en que se emociona por las cosas más pequeñas. Mira papá, es un poco de caca!” | Matt Hunter

Robbie and Matt Hunter in Kamloops, British Columbia, September 2016
Robbie and Matt Hunter in Kamloops, British Columbia, September 2016
Robbie and Matt Hunter in Kamloops, British Columbia, September 2016
Robbie and Matt Hunter in Kamloops, British Columbia, September 2016
Robbie and Matt Hunter in Kamloops, British Columbia, September 2016

Carlos E. Carvajal

El fotógrafo Juan Sisto le comentó un día al también fotógrafo y documentalista Álvaro Sanz que se iba a viajar en bicicleta por Latinoamérica. En principio, iba a ser una escapada corta pero una vez que Juan unió Santiago de Chile con Ushuaia volvió a hablar con Álvaro para decirle que el viaje continuaba hasta Alaska.

En total dos años de viaje a través de 17 países. Álvaro entonces le propuso compartir carretera en cuatro puntos del viaje para filmar la experiencia y compartirla después con todos en forma de documental.
Ahora editan todo el material para dar vida a Horizonte Norte que nos presentan en Piedra de Toque. Escucha la entrevista y descubre cómo dos amigos alcanzan un sueño aventurero a lo largo de un continente.

Fuente: Piedra de Toque

La familia Hervé puede contar una de esas historias que deja a cualquiera con la boca abierta. Su vuelta al mundo empezó en 1980 cuando Fraçoise, una decoradora de 23 años y Claude, técnico ortopédico, de 26, decidieron dejarlo todo y dar un paseo por el mundo a borde de sus bicicletas.

Durante su camino, siguiendo más o menos los pasos de Willy Fog, pararon a trabajar en un campo de refugiados camboyanos fabricando prótesis, o en la India en las leproserías de la Madre Teresa en Calcuta. El embarazo de Françoise, a los 8 años de empezar su ruta, no siginificó el fin del viaje, aunque sí un cambio de ritmo.
Pararon unos meses para permitir que tanto madre como hija se recuperaran del nacimiento y después siguieron casi seis años más hasta volver a Francia, donde viven ahora y siguen organizando conferencias sobre estos y otros viajes. En Amazon entre otras tiendas podrás ver el libro que escribieron sobre el viaje.

Fuente: Mujeres Viajeras

Del 24 al 31 de Mayo, Bucaramanga hace realidad su primera jornada orientada a promover los beneficios y bondades de este maravilloso medio de recreación, deporte y transporte.

Los amantes de la bicicleta disfrutarán de variadas actividades durante La Semana de la Bicicleta, en la que incluso los viajeros de largo aliento, tendremos un espacio para inspirar a otros a pedalear más allá del horizonte que limita las ciudades.
Habrá taller de mecánica básica, podrás pintar tu propia ciclorruta, ir al cine en tu amada maquina de 2 ruedas, participar en el ciclopaseo nocturno y más. Ver la programación.
Agradezco a la Corporación Ciclaramanga por su amable invitación, así mismo, deseo a cada uno de los organizadores éxito y el cumplimiento de los objetivos, entre los que estoy seguro está el de recuperar su ciudad para las personas.

Carlos E. Carvajal

 

Hay pocas cosas que detengan a Isabel Suppé, autora de Viajes con Rocinante, una increíble aventura en bicicleta desde California hasta Nueva York con apenas 30 dólares en el bolsillo.

Aunque nació en Alemania, Isabel Suppé repartió su adolescencia entre Francia, EE UU y Argentina. Una trayectoria que culminaría en los Andes bolivianos, paisaje del que se enamoraría y que inspiraría Noche estrellada, su primer relato autobiográfico (finalista del Premio Desnivel de literatura 2011), donde la autora cuenta cómo sobrevivió dos días, herida por el hielo, tras caer desde una altura de 400 metros en la pared del Condoriri.
Tras una lesión irreversible en el pie, decidió pasarse a la bicicleta. Pero Suppé no se dio por vencida y, a pesar de la lesión en su pie, siguió escalando montañas, construyendo para ello unas muletas especiales. Fue entonces, en 2012, cuando decidió cambiar las muletas por la bicicleta en su próximo aventura: un viaje por EE UU, desde California hasta Nueva York, con apenas 30 dólares y sin más compañía que Rocinante, su bicicleta.
De este increíble periplo habla Viajes con Rocinante; entre liviandad y pesadumbre, en la que su protagonista vive de primera mano el increíble constraste de sus paisajes y sus gentes, compartiendo todo tipo de aventuras con un peculiar abanico de personajes, entre otros: avistadores de ovnis, ex drogadictos, excéntricos millonarios o fanáticos religiosos.
Un medio sin límites
Subirse a la bicicleta es la mejor forma de conocer un país. La bicicleta es un medio de transporte muy democrático que nos permite despojarnos de aquello que nos clasifica como pertenecientes a un determinado grupo social, cultural y económico. Ésta es la razón por la que la bici nos da pie (o rueda) a encontrarnos con gente tan diversa como la que me encontré: para conocer el alma de un pueblo, hay que leer mucho y viajar en bicicleta”.
La recompensa: sentirse como en casa
“Lo que más me marcó fue la extrema generosidad con la que se me acogió. Me encontré con gente muy diversa: con ricos, pobres, cultos, ignorantes; con gente que tenía historias de vida muy duras y, también, con algunos personajes muy locos. Pero todos, sin excepción, me mostraron una hospitalidad y una generosidad que jamás me hubiera esperado y que me conmovió profundamente”.

Fuente: Ciclosfera

¿Quién está más loco? ¿El que vive toda su vida en el mismo lugar o el que vive sin un lugar predeterminado y hace del mundo su hogar?

Muchas personas son las que dan un giro radical a sus vidas y se decantan por hacer de su vida un viaje dejando atrás las comodidades y experimentando el placer de conocer nuevos países, empapándose de culturas distintas, degustando nuevos sabores, subidos encima de su bicicleta con el equipaje imprescindible y olfateando el aroma del viento de la libertad.
1. La Sensación de libertad
Tú lo decides todo. No dependes de nada ni de nadie. Los planes se hacen y se deshacen sin otro director de orquesta que tú mismo. Las paradas se alargan o se acortan a tu antojo, las horas sobre la bicicleta se estiran o se acortan según tu estado de ánimo. Cada día tú elijes las vistas que vas a tener desde tu tienda de campaña en la que duermes. No hay que seguir a nadie, ni responder ante un líder, sólo a tu propio deseo. Una sensación de libertad que para otros no es más que ciencia ficción.
2. La conexión con el entorno
Más que nunca te sientes parte de este mundo en el que vivimos. Tus sensaciones se multiplican y crecen. Cuando llueve, te mojas. Cuando la temperatura baja, el frío se te mete en los huesos. Al mínimo viento, lo detectas como el mejor marinero y en cada pendiente, por pequeña que sea, sientes la altura ganada. No hay escudo que te proteja o cristal que filtre. Cuando subes, llegas muy arriba. Pero cuando caes, también caes muy abajo. Aunque eso es una vida divertida. Una montaña rusa llena de emociones más que una línea plana ausente de diversión y aburrida.
3. Eres feliz con poco
No te hacen falta juguetes u otro sistema de entretenimiento. Ahora el entretenimiento es tu propia vida porque ya no tienes que “huir de ella”. Vives una vida sencilla ausente de problemas materiales y en la que tienes tiempo de sobra para invertirlo en lo que quieras sin tener que dar explicaciones a nadie. Eres feliz con poco porque haces lo que te gusta.
4. Aprecias más las cosas
Valoras todas y cada una de las pequeñas cosas que te rodean, las cuales antes dabas por sentado pero ahora no las tienes al alcance siempre que quieres. Como una sombra bajo un sol de justicia, un vaso de agua cuando estás sediento, una ducha caliente cuando tienes frío o un plato de comida cuando tienes hambre.
5. Nada es predecible
No sabes dónde vas a dormir hoy o a quién conocerás mañana. Ni siquiera sabes lo que va a pasar dentro de 5 minutos. Es una vida en el presente, donde la incertidumbre y la emoción cobran peso, y donde no te preocupas del futuro ni te proteges con el pasado.

Fuente: www.ciclografias.com

La definición es simple, montar en bicicleta un par de horas, días, semanas, meses y en ocasiones por años para conocer lugares a lo largo y ancho en la geografía de una región, incluso traspasando las fronteras de tu país… y lo más bello, usando tu propia energía.

Lo puedes hacer en solitario, con tu novia o esposa,  con amigos e incluso con tus hijos. Generalmente llevas sobre la bicicleta todo lo necesario para pasar varios días por fuera de casa, se descansa cuando llega la noche en un pequeño hotelito, una carpa, donde algún  familiar, y muchas veces en la casa de un hospitalario campesino.
Viajar en bicicleta también es una micro aventura de un par de horas, o un paseito de fin de semana donde llevas un mínimo de equipo, alimentos y ropa,  quizás incluso puede haber algún personal de apoyo dispuesto en varios puntos de control a lo largo de la ruta, o con acompañamiento permanente.
Si deseas ser un cicloviajero y pedalear por Colombia, aquí tienes un par de consejos:
  • Elije una fecha. Ten algo de dinero a la mano.
  • Consigue una bicicleta, adecúale un porta equipajes y un par de alforjas.
  • Elije una dirección y empieza a pedalear.
Tienes dudas y necesitas más tranquilidad, acá encontrarás todo lo que necesitas saber para ser cicloviajero. Éstas en el lugar correcto si quieres llevar a cabo tus aventuras sobre 2 ruedas.

Carlos E. Carvajal

Pete y Alice McNeil decidieron romper con la norma establecida de los típicos viajes de novios con destino a alguna parte del Caribe para vivir una aventura completamente diferente.

Tras casarse en 2012, este nuevo matrimonio se puso a pedalear con el objetivo de cumplir un sueño pendiente: viajar desde el Reino Unido hasta Nueva Zelanda en bicicleta.
Tras dos años de viaje y más de 20.000 kilómetros recorridos, la pareja nos muestra un interesante resumen de su aventura, dejando constancia de las mil y una experiencias vitales que han podido disfrutar a lo largo de una luna de miel que ha ido, y nunca mejor dicho, sobre ruedas.

 Fuente: http://www.todomountainbike.es

Hemos encontrado este artículo de National Geographic, sacado de su libro “Journeys of a Lifetime” con las que, según su opinión, son las diez mejores rutas del mundo en bici.

1. La Route Verte, Canadá | La recién terminada Route Verte (Vía Verde) cruza la provincia de Quebec de este a oeste, recorriendo más de 2.485 millas (4.000 kilómetros) a lo largo de senderos y caminos rurales. Bien señalizado, es fácil de seguir e incluye desvíos a sitios de interés. El tipo de terreno y los paisajes varían enormemente, desde largos tramos de calma junto al río San Lorenzo a los paisajes de montañas de las Laurentides.
2. Ruta para bicis de Ferrocarril Subterráneo, U.S.A. / Canadá | La Adventure Cycling Association ha desarrollado esta ruta desde Mobile, Alabama, a Owen Sound, Ontario, en honor a la valentía de los esclavos tratando de alcanzar la libertad y los que les ayudaron. Hay cinco segmentos, que suman una longitud total de 2.057 millas (3.310 kilómetros). A lo largo del camino hay varios sitios que ponen de relieve el significado histórico de la ruta, desde los mercados de esclavos a museos dedicados a la historia afroamericana. www.adv-cycling.org
3. Ruta Austral, Chile | Principalmente se trata de una carretera de grava cuidada pero sin pavimentar de más de 810 millas (1.300 kilómetros) que van desde Puerto Montt en el centro de Chile, al sur a través de Caleta Yungay y hasta Villa O’Higgins en el norte de la Patagonia. Hay varios pasos en ferry a lo largo del camino. La ruta pasa a través de paisajes salvajes y hermosos, incluyendo los parques nacionales de Queulat y Cerro Castillo. Grandes extensiones de bosques nativos y helechos enormes rodean la zona de aguas termales de Puyuhuapi, cerca de Queulat. www.gochile.cl
4. Munda Biddi Trail, Australia Occidental |En el lenguaje aborigen Noongar, Munda Biddi significa “camino a través del bosque.” Este recorrido en bicicleta se ejecuta a través de millas de bosque jarrah, que es como los locales llaman a los árboles de eucalipto. Las 206 millas (332 kilómetros) de la sección de Mundaring Collie abrió sus puertas en julio de 2004, y hay dos ampliaciones en construcción que lo llevarán hasta Albany. Durante la ruta puede que te encuentres con nativos del bosque como los wallaby, los canguros grises o la zarigüeya de Brushtail. www.mundabiddi.org.au
5. Hanoi a Ho Chi Minh City, Vietnam | Si te apetece una combinación de bicicleta y playa, Vietnam tiene de ambas en una ruta de 746 millas (1.200 kilómetros) que une las dos ciudades más grandes del país. Pero no es un picnic. El estado de las carreteras varía considerablemente y hay obstáculos naturales como el paso de Hai Van, el punto de división histórica entre el Norte y Vietnam del Sur.
6. Gran Fondo Campagnolo, Italia | Esta ruta en grupo a través de los Dolomitas en la zona de Feltre se realiza en honor a Tulio Campagnolo, inventor del sistema de cambio de marchas con desviador. Se lleva a cabo cada año a mediados de junio, cuando las carreteras de montaña están libres de nieve. Se sube a más de 4.200 metros en 209 kilómetros con cuatro cumbres de por medio. www.infodolomiti.it
7. Luchon a Bayona, Francia | El Tour de Francia atravesó puertos de montaña por primera vez en 1910. En la décima etapa, la más difícil de ese año, el ganador tardó 14 horas en la etapa de 325 kilómetros que iba del balneario de montaña de Luchon a la meta en Bayona, con cuatro puertos todos sin pavimentar. Repetir la ruta es sencillo: basta seguir las carreteras que suben a esos mismos pasos: el Peyresourde, Aspin, Tourmalet y el Aubisque. www.customgetaways.com, www.clevacances-65.com
8. Route du Comte Jean, Bélgica / Francia | Bélgica es conocida por su Fietsroute Vlaanderen (Ruta Ciclista del Flamenco) a lo largo de los carreteras rurales y caminos, muchos cerrados al tráfico de vehículos. La Route du Comte Jean (en honor a un general del siglo XIV) supone 220 kilómetros de Brujas al norte de Francia. No hay montañas, pero los vientos costeros pueden ser un desafío. www.visitbelgium.com
9. Land’s End a John O’Groats, Reino Unido | Dependiendo de cómo configures la ruta, la distancia puede ser de 1.450 kilómetros o algo más. Los vientos predominantes van de norte a sur. Incluso haciendo el camino más largo de forma relajada, no deberías tener ningún problema de mejorar el tiempo del primer record que quedó oficialmente registrado en 1885: 65 días en un gran biciclo. www.ctc.org.uk
10. Cape Argus Pick ‘n Pay, Sudáfrica | A 68 millas (109 kilómetros), el paseo en Cape Argus no es la carrera popular más larga del mundo, pero con sus 35.000 participantes, quizá sea la más grande. El recorrido hace un un bucle alrededor de la Península del Cabo, con constantes subidas y bajadas altibajos. Si te contentas con terminar, disfrutarás de las secciones costeras y los tramos a través del parque nacional de Table Mountain.
www.cycletour.co.za
De acuerdo con tros viajeros faltan algunas de las más famosas en Pakistán (Friendship Highway), Bolivia (la ruta de los salares) o Alaska (la carretera Dalton o la Denali).  También vale la pena decirles que también tienen una selección de mejores viajes en bici la gente de Lonely Planet y The Guardian.

Un matrimonio inglés y sus dos hijos de 11 y 13 años encararon hace un año y medio una travesía que los llevó a recorrer 14.000 kilómetros por Latinoamérica en bicicleta, desde Cancún hasta Mendoza, a donde llegaron para visitar a una antigua amiga argentina.

“Siempre quisimos hacer este viaje y en 2012 se nos dio la oportunidad porque tuvimos el dinero. Así que no dudamos en concretarlo. Si tenés una oportunidad hay que agarrarla, porque nunca se sabe si habrá otra”, dijo a Télam Philippa Genner (44), quien viaja junto a su marido Steve (52) y sus hijos Henry y Charlie, todos a bordo de sus bicicletas.
Los Genner, oriundos de Hereforshire, en la zona oeste de Inglaterra, aterrizaron en Cancún el 1 de setiembre de 2012 y llevan más de 14.000 kilómetros recorridos en sus bicicletas descubriendo los diversos paisajes y culturas de Latinoamérica.
Para Steve, lo mejor del viaje “es la gente” ya que “si bien los lugares que vimos son fantásticos, los latinoamericanos son muy abiertos, te dan su tiempo. Eso en Europa no existe”.
El inglés remarcó que al viajar con niños “nos ven como familia y eso ayuda” en las rutas que recorren y consideró que “no hay que preocuparse, porque si algo malo pasa… siempre sigue algo bueno”. En cuanto a la escolaridad de los niños, Philippa explicó que en Inglaterra se apoya mucho la educación en casa, y como ellos son docentes les enseñan durante el viaje, “además de que ambos ya aprendieron a hablar muy bien el español”.
Antes de emprender esta travesía, los cuatro entrenaron en dos viajes por Francia en los veranos del 2010 y 2011, cada uno de cinco semanas; y otros dos de unos 1.500 kilómetros. A la hora de dormir y descansar, los Genner suelen hacerlo en sus carpas, siempre con comidas sencillas y en pleno contacto con la naturaleza.
El recorrido se inició en la ciudad mexicana de Cancún y desde allí cruzaron Centroamérica con un solo periplo en barco al cruzar desde Panamá a Colombia, y desde ahí siempre en bici por Ecuador, Perú y Bolivia hasta llegar a Mendoza, a donde visitan a una antigua amiga de Philippa, a la que conoció hace 20 años en su primer viaje a la Argentina.
“Esta fue la meta final y ahora siento que ya no queremos más…, pero continuaremos unos meses más hasta Buenos Aires donde tenemos nuestro vuelo de regreso en abril”, confesó la mujer. Philippa destacó que de Argentina le gustan el Malbec y los asados y de Colombia, su gente. “Los periódicos le dan mala fama por el narcotráfico pero los colombianos tienen tantas ganas de disfrutar de su país, te ayudan, te dan consejos, comida, hospedaje”.
En Mendoza, la familia pasó unos días en la capital provincial, luego hizo un trabajo voluntario en un hogar de perros abandonados en San Carlos y pasó por San Rafael donde aprovechó para ver el Rally Dakar. Ahora, el próximo punto será estar en el Tour de San Luis, la competencia ciclística más importante de Argentina donde asisten miles de deportistas de todo el mundo y donde Charlie podrá ver a sus ídolos europeos.
“Mi papá falleció a los 52 años y luego mi mamá enfermó por veinte años en los que yo la cuidé hasta que falleció y me dejó su casa que pudimos alquilar para hacer este viaje. Ellos hacían planes para su jubilación y no pudieron vivirlos, por eso si uno tiene la oportunidad hay que aprovecharla”, afirmó la inglesa. El periplo de los Genner se puede seguir a través de su propio blog: www.crazyguyonabike.com/thegenners.

Fuente: Diario El Comercial

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